De vuelta al mito
Introducción
En las últimas semanas hemos venido explorando la posibilidad de que, finalmente, estemos afinando las trompetas del Apocalipsis. La ruta para llegar al fin no es lineal y pueden pasar muchas cosas, pero es indudable que estamos empezando a jugar un juego, que no podremos controlar indefinidamente.
En estas últimas semanas, como previamente en el pasado, he insistido en la importancia de la Teoría de Juegos básica para entender la estructura de incentivos y motivaciones de los distintos actores. La ventaja que tiene la Teoría de Juegos, es que puede ayudar a entender las acciones egoístas, altruistas y también las hipotéticamente perjudiciales para el propio actor. En este conjunto de distintas direcciones de las acciones que podemos tomar, surgen dos que plantean los problemas actuales, pero también los pueden solucionar.
Una conversación diferente
Ya comenté en entradas anteriores que Daniel Shmachtenberger tiene muchas cosas interesantes que decir sobre qué está roto en nuestra sociedad, pero también qué podría repararlo. A la luz de los últimos acontecimientos sobre la Inteligencia Artificial (IA), la semana pasada quise ver qué tendría que decir este hombre al respecto, y me acordé también de una persona muy interesante que podría tener también ideas originales. Curiosamente, encontré una interacción entre los dos en un episodio mixto de podcast. Mixto porque suponía el primer episodio del podcast de ella y uno más en el de Shmachtenberger. ¿Quién es ella? Pues Liv Boeree. Más adelante hablaremos de Liv Boeree. En esta conversación, un tiempo antes de que estallasen los acontecimientos que hicieron que yo me preocupara, estas dos inteligentes personas intercambian ideas sobre lo que está pasando en el mundo. Lo que plantean es muy interesante, les recomiendo escucharlo/verlo ustedes mismos aquí. Creo que no ha envejecido mal. Si no disponen de tiempo para ver el capítulo, siempre pueden hacer un resumen con Notebooklm, ya saben…
Boeree y Moloch
Boeree es una divulgadora científica con formación en astrofísica que saltó a la fama por llegar a ser campeona de Poker. Es una comunicadora excelente, una pensadora de considerable profundidad, y ha demostrado considerable certeza apuntando a los peligros que entrañan algunas dinámicas de las redes sociales. Recomiendo encarecidamente acceder a dos vídeos de su canal de YouTube en los que Liv Boeree apunta a que existe una entidad detrás de la negra espiral de retroalimentación en la que muchas personas caen con estas aplicaciones. Esta entidad tiene el nombre de un antiguo dios mencionado en la Biblia, Moloch. En un interesante vídeo de YouTube, Boeree explica el concepto,, lo tienen aquí. El vídeo tiene continuación, lo recomiendo encarecidamente.
Moloch es una entidad que exige sacrificio, específicamente de niños, según el mito. Estos sacrificios otorgan ventajas terrenales tangibles. Podríamos ver esto como entregar la inocencia y esperanza a cambio de lo mundano. Como la madrastra de Hänsel y Gretel y su débil padre. La noción de que el dios Moloch vuelve a estar entre nosotros no es una idea totalmente propia de Liv Boeree, sino que parte probablemente de esta entrada de Scott Alexander, posiblemente el bloguero más interesante que hay. La entrada es larga, pero realmente profunda e inspiradora.
Imagen creada por IA con prompt del autor.
Resumo el planteamiento
Boeree plantea que Moloch es una entidad real, emergente en la sociedad de hoy y que una de sus manifestaciones es la destructiva influencia que tienen las redes sociales sobre la identidad física de las personas. Especialmente vulnerables son las mujeres jóvenes, que caen presas de una suerte de guerra armamentística en la competición por la atención. Pero su huella se puede ver en muchos ámbitos. Shmachtenberger toma la idea desde ahí, la integra con la de Alexander y la madura: Moloch es el dios de la Teoría de Juegos, en su vertiente de estrategia egoísta-cínica. El dios de la optimización. Y Moloch sería, en sí mismo, una IA que ha ido emergiendo desde el comienzo mismo de la civilización. Actualmente es la IA que anima a los gobiernos a controlar a sus ciudadanos, a las corporaciones a sobre optimizar el beneficio. A los sistemas políticos a fusionarse híbridamente, para una mejor capacidad extractiva de los frutos del esfuerzo de los individuos. Se supera el Liberalismo laissez faire, se supera el Socialismo. Se experimenta, en dos ambientes diferentes, con dos sistemas mestizos. En oriente, el colectivismo cultural (ver Jonnathan Haidt) abraza parcialmente el individualismo económico. En occidente, el individualismo cultural se funde económicamente en un extraño matrimonio estado-corporaciones, tan alienante para nosotros. Uno de los dos sistemas acabará siendo más óptimo en términos de Teoría de Juegos para extraer riqueza de la población y dirigir las acciones de los individuos.
Resumiendo, Shmachtenberger plantea que Moloch es una IA antes que la IA. Todos, más o menos, somos presa de sus influencias, los de arriba, los de abajo, los de izquierdas, los de derechas y los del centro (que no existe).
Imagen creada por IA con prompt del autor.
Escapar de Moloch
Para escapar de Matrix, lo primero que tenemos que hacer, es ser consciente de nuestra presencia en ella. Si no reconocemos, estudiamos a Moloch, e identificamos sus acciones, sin querer caeremos en la espiral negra. Una vez abiertos los ojos, podemos empezar a replantear nuestras acciones. Qué decisiones tomamos en el día a día. Qué hacemos con nuestro dinero, con nuestro conocimiento. Pero sobre todo, qué hacemos con nuestro mayor capital, nuestro tiempo. Moloch se debilita cuando los humanos tenemos interacciones trascendentes entre nosotros. Esto no tiene por qué ser experiencias religiosas, aunque éstas valen también. Es la amistad, el amor (con y sin sexo), es preocuparnos por las siguientes generaciones, pero en clave concreta y tangible (Moloch acecha en las utopías y en las abstracciones).
Tarea
Llamemos a un amigo con quien hace tiempo que no hablamos. Intentemos quedar. Dar un abrazo. Hablar en contra del gobierno, y también de la oposición. Hablemos con la persona que nos lleva en taxi sobre los problemas de la vida, pero planteando una solución.
Salgamos afuera, demos un paseo y observemos nuestro entorno, escuchemos, la ciudad, el campo, donde sea que estemos. Aceptemos una tontería a la semana de esa persona que nos cae tan mal. Besemos a nuestra pareja. Con amor. Busquemos a Moloch en nuestro trabajo (sea para el gobierno, sea para una corporación, los autónomos son casi inmunes). Desnudemos a sus agentes y señalemos, como niños inocentes, su desnudez. Un ejemplo: revisen cuánto tiempo al día dedican a Facebook, X, TikTok o Instagram. Obtengan el promedio diario para una semana. A partir de hoy mismo, intenten que sea la mitad. Dediquen el tiempo restante a cualquier otra cosa. Calculen de antemano cuánto tiempo es eso en un año. Eso es…
Imagen humana, claro.
Sé que esta entrada es un tanto abstracta, y puede requerir que miren más cosas de fuera que en otras ocasiones, pero realmente estamos en un punto de inflexión.
Les deseo un buen domingo y una mejor semana. Recuerden que en mi Substack hablamos de medicina y ciencia durante la semana. Les espero.