Martingalas en la vida real
Introducción
En la Ruleta Central, la atención está puesta en un joven casi imberbe que está teniendo una racha notable con apuestas al rojo. Hay una creciente pila de fichas en su poder. También atrae, y mucho, la atención, la figura que se le abraza a los hombros y le susurra al oído. Silueta esbelta cual si de una pantera se tratara, piel pálida como la luna, melena azabache que cae en sinuosas ondulaciones hasta sus prominentes clavículas. Rojo rutilante en los labios, escote de vértigo, que invita pero, nunca enseña. Con cada apuesta, la tensión se palpa en el aire, se vuelve algo pegajoso. Cada ronda, el joven dobla la apuesta si pierde. Esta noche es la gloria, o la ruina…
Imagen creada por IA con prompt del autor
La Martingala
La Martingala es una estrategia de gestión de riesgo que consiste en doblar la apuesta tras cada pérdida, bajo la asunción de que a largo plazo, se recupera, como mínimo, la lo perdido más la unidad. Esta estrategia, que suena a lo que es, una osadía, tiene toda la lógica cuando las probabilidades son conocidas y la apuesta base se regula en función de la probabilidad de éxito. Así, para una probabilidad relativamente alta de éxito (digamos, 50% o más), la Martingala es teóricamente segura con apuestas pequeñas o moderadas.
Imagen por IA con prompt del autor
La base es que la probabilidad de encadenar varias pérdidas seguidas en baja. Pero como nos dice Nassim N. Taleb, cuando habla de fenómenos de colas gruesas, bajo no quiere decir cero. Y cuando las colas son gruesas, no implican tropiezos, implican caída libre.
Les dejo un ejemplo, hagan varias pruebas de apuesta inicial y capital inicial (y repitan varios intentos con cada configuración).
Simulador de Estrategia Martingala
Visualiza la probabilidad de ruina absoluta apostando al Rojo.
Configuración
El casino detiene las apuestas muy altas.
Jugadas Totales
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Pico de Apuesta
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¿Por qué fallará siempre?
La Martingala parece infalible: doblas después de perder para recuperar todo más 1 unidad. Sin embargo, el crecimiento de la apuesta es exponencial ($2^n$). Una racha de 10 pérdidas seguidas (más común de lo que parece) obligaría a apostar 1.024 veces tu base. Si no tienes capital infinito o si el casino impone un límite de mesa, la ruina es inevitable.
Gráfico en LaTeX por IA a partir de prompt del autor
Juegos limitados vs. infinitos
Evidentemente, si tenemos crédito ilimitado y nos ofrecen un número cercano a infinito de partidas, encontraremos un momento perfecto para retirarnos de la mesa, ganadores con nuestra martingala. Es la diferencia entre poder jugar un número limitado de veces, con recursos conocidos y limitados, frente a jugar en modo Dios.
En el famoso Dilema del Prisionero, de Teoría de Juegos, tiene una estrategia completamente diferente cuando nos enfrentamos a un número pequeño de encuentros (idealmente, uno), respecto de una situación en la que el juego se repite contínuamente.
En la primera situación, la estrategia más rentable es la cínica, el camino de la traición. Pero como muchas cosas en matemáticas, la iteración indefinida de un elemento puede llevarnos a un camino no previsto por la intuición. La primera vez que oí hablar de “Estrategias B” en Teoría de Juegos fue a Daniel Shmachtenberger, cuyo proyecto para una civilización basada en la mutua comprensión es tan interesante, como improbable. La estrategia B, aparentemente subóptima, resulta ganadora cuando el juego tiene muchas iteraciones, y consiste en buscar el mutuo beneficio, o el mínimo daño mutuo. Se acepta en situaciones de negociación avanzada que, si tras una interacción hostil (yo te lanzo una bomba, tú responder con un misil), si una de las dos partes hace una concesión, a largo plazo, está en el mejor interés de ambos que la otra parte responda también positivamente.
Esto no funciona solamente en simulaciones matemáticas en el ordenador de alguien. La biología evolutiva la contempla como una de las estrategias ganadoras. Es la base de los hallazgos de Robert Trivers, que ha logrado explicar el fenómeno del altruismo recíproco en biología. Algo, aparentemente contraproducente para el individuo, resulta positivo para su parentela, y por ende, para la especie. ¿Qué juego es más interesante que el de eludir la extinción?
El juego de la extinción
Sé que a mi amigo Cochise no le gusta la Teoría de Juegos para según qué explicaciones sociológicas, y de esto sabe él mucho más que yo. Pero es verdad que ayuda a entender algunos problemas, al menos parcialmente. Y puede ayudar a entender cómo podemos ir a la ruina. Una manera en que una especie como la nuestra pudo haberse extinguido podría haber sido que nuestras notables capacidades cognitivas no hubieran bastado para imponernos a nuestro ecosistema original, impidiendo nuestra propagación y condenando a nuestros ancestros a la extinción cuando aún estábamos en la parrilla de salida. La otra opción es una de las posibles soluciones de la Paradoja de Fermi. Esta paradoja propone lo inaudito que resulta que no hayamos encontrado vida inteligente, cuando la probabilidad de que esta exista es teóricamente muy alta, según la ecuación de Drake. Una de las soluciones a esta paradoja es que, cuando una civilización llega a un determinado nivel tecnológico, la probabilidad de extinción aumenta exponencialmente. No entro en los mecanismos evolutivos que entran en juego, pero tal vez los mencione en alguna ocasión futura.
Las martingalas evolutivas:
Seguramente hay más, pero a mi modo de ver, existen tres caminos tecnológicos que pueden llevarnos a la extinción. El motivo de que estas tecnologías nos den la puntilla, puede tener distintas naturalezas: a) de manera fortuita, por un error inocente, b) por una externalidad no anticipada, que genere una reacción en cadena y c) por una estrategia cínica de Teoría de Juegos por parte de un actor con suficiente poder.
Esas serían las rutas por las que la tecnología disruptiva podría conducirnos a la ruina. Ahora podemos considerar las tecnologías en sí mismas.
Holocausto nuclear
Los que crecimos en la Guerra Fría somos muy conscientes de esta realidad. Cada día en las noticias, estábamos pendientes de qué decían los líderes de ambos bloques, y había un miedo genuino a que alguien cometiera una estupidez. Afortunadamente, la política de “destrucción mutua asegurada” sirvió de disuasor, en aquella época, para aquellos líderes.
En el momento actual, parece imposible un desarme nuclear global y el juego está en torno a controlar el acceso al enriquecimiento de uranio, para poder tener mesa de Póker “al descubierto”. No podemos ir hacia atrás en el tiempo y anular el Proyecto Manhattan. Lo único que se puede hacer, mientras Homo sapiens habite un único ecosistema es intentar mantener el juego de los incentivos bajo control. Y rezar para que los responsables políticos mantengan un mínimo de sentido común, lo cual es una martingala en sí mismo, en mi opinión.
Desastre biológico
No quiere ser esta una entrada polémica, pero la polémica es inevitable. Si se inicia una línea investigación sobre ganancia de función en agentes biológicos, ésta puede conducir perfectamente a la aparición de un germen intratable, altamente contagioso y de suficiente letalidad para producir un desastre de proporciones mitológicas.
Esto no es una conspiranoia, es una realidad bien intencionada. Si se fijan, tiene toda la lógica, bajo el lema si vis pacem para bellum, adelantarse a los procesos evolutivos de forma controlada en un laboratorio es un buen método de estar preparado, pero también es una profecía que se autocumple. A la probabilidad hoy de 0% (porque no existe)de que el agente biológico “A” irrumpa en la sociedad, la vamos a cambiar por una probabilidad x% (>0%) para poder tener una cura preparada, en caso de que exista la enfermedad.
Hacia la irrupción del SARS-Cov (el primero), los programas de investigación en ganancia de función en agentes infecciosos eran actividades permitidas y financiadas en países de nuestro entorno. Algunos trasteos con agentes como el virus influenza H7N1 dispararon las alarmas y la regulación cambió. Los mejores laboratorios de países de nuestro entorno dejaron de hacer este tipo de investigaciones, pero éstas siguieron teniendo lugar. El modelo a seguir se pareció mucho al modelo de compra-venta de derechos de emisiones. La investigación contiunuó, pero en otros lugares. Les recomiendo una lectura (asistida o no por IA) de este ensayo científico corto. Ojo a la fecha… Ven la paradoja, ¿verdad? Otra definición de cola gruesa y de martingala.
Inteligencia Artificial
El 8 de abril de 2026 tuve la noticia de la existencia del siguiente modelo de Anthropic, Mythos. Además de lo sugerente del nombre para un geek de La Llamada de Cthulhu como yo, la simple alusión más vernácula al Olimpo y la mitología griega, ya debería ponernos un poco sobre aviso. Si hay un hilo conductor frecuente en las tragedias griegas es la de la desigual lucha del héroe contra un destino funesto, el fatum, impuesto por los intereses egoístas de los dioses.
En este canal pretendo no hacer propaganda de ninguna empresa, y desde luego no sirvo a los intereses de ninguna, pero es cierto que Anthropic ha tenido un comportamiento aparentemente más adulto que sus competidores en este escabroso escenario. Y si no, comprueben ustedes:
- Se negaron a que sus sistemas de IA fueran utilizados con fines bélicos para los que no estaban diseñados, y están pagando las consecuencias.
- La aplicación de escritorio de Claude es posiblemente la herramienta más poderosa que se ha puesto en un ordenador desde que se Internet se abrió al mundo.
- Han sacado este nuevo modelo, y se han parado (parcialmente) antes de comercializarlo, lo que parece estar en consonancia con su política de escalamiento responsable.
Volviendo a Mythos, les animo a buscar online los hechos que ha llevado a su restricción temporal. Baste decir que el modelo no sólo hace todo mejor que los anteriores, sino que hace cosas imprevistas: se salta las normas para resolver tareas, miente sutilmente para evitar ser descubierto, se hace el tonto para que no se sospeche de él.
Todos hemos bromeado en algún momento con que Skynet puede estar a la vuelta de la esquina. Para mí, ya no es una broma. La principal diferencia de la IA como heraldo del apocalipsis respecto a los dos anteriores es que la IA puede convertirse en un agente en sí mismo, con intereses completamente apartados del nuestro como especie. Con esto me refiero no sólo a que la IA no esté alineada con nuestros intereses, sino con la posibilidad de que la Ia comience a investigarse a sí misma. En el momento en que esto ocurra, los modelos se irán superando unos a otros y el nivel de inteligencia alcanzado sacará a la IA del orden de magnitud cognoscible por nosotros. Será como intentar trasladar el nivel de compresión de una mosca al nuestro propio. La martingala definitiva, porque ya no podremos elegir dejar de apostar.
Lo paradójico del asunto es que, cuando eso ocurra, el nombre que le han puesto a este modelo en concreto le vendrá como anillo al dedo. El bueno de H.P. Lovecraft habría descrito cien años antes la existencia de inteligencias totalmente ajenas a la humana, alienígenas en su origen, pero también en su naturaleza, aterradoras y completamente más allá del bien y del mal, tal cual se podría definir por cualquier cultura humana.
Gráfico creado por IA a partir de prompt del autor
No es alarmismo
Si les parece que exagero, les propongo el siguiente flujo de trabajo (adaptable a las herramientas con que se ven más cómodos:
- Descarguen el paper de Claude Mythos System Card aquí.
- Léanlo o resuman el archivo con IA. Yo lo estoy leyendo lentamente, pero ya lo pasé a NotebookLM.
Estos dos pasos los deberíamos seguir todos.
Tomen notas o hagan preguntas directas a su IA sobre las implicaciones. Les propongo tres:
- ¿Mythos podría vulnerar mis datos bancarios, sanitarios o censales?
- ¿Puede hacer lo mismo con software de grandes empresas?
- ¿Y con software sensible, como de plantas eléctricas?
Comenten lo que quieran en la sección de comentarios.
¿Qué podemos hacer?
Lo primero, saber que el mundo va a cambiar de una manera que dejará el efecto de la imprenta como una anécdota. No sé en qué dirección cambiará, aunque tengo algunas nociones. Tal vez vivamos en la Panacea en unos años, tal vez estemos en una distopía, tal vez nos vayamos al guano, pero dudo mucho que el mundo donde mis hijos se desarrollen como adultos se parezca al que yo me encontré al comienzo de mi vida adulta.
Sabiendo que el cambio en el mundo es inminente, debemos prepararnos. Hay que aprender y conocer sobre las herramientas que se están desarrollando. Tenemos que usarlas, abordarlas críticamente, y rehuir la tentación de dejar de pensar por nosotros mismos.
Tercero, tenemos que disfrutar de la vida, pero la vida no discurre en una pantalla sino fuera de ella (al menos por ahora). Tenemos que disfrutar de las alegrías y los sufrimientos con todos nuestros sentidos y en 4D, no en 2D. Esto nos lleva al cuarto.
Tenemos que distinguir qué elementos de estas novedades tecnológicas nos meten en bucles de basura neuropsicológica (porno y scroll infinito son dos ideas que vienen a la cabeza), y tenemos que ponerles freno. Pero no esperar a que un gobierno lo haga. Esto no es un comentario político (aunque si quieren que lo sea, me da igual). Es lógica pura. Esto va mucho más rápido que cualquier legislación. Tenemos que ser ciudadanos verdaderamente responsables y alentarnos. Debemos hacerlo nosotros. Un poco de dopamina está bien, pero tenemos que aplicarnos el racionamiento, o autocensurar nuestro acceso si sabemos que no podemos controlarnos.
Quinto, tenemos que encontrar algo productivo que hacer con ese tiempo que se “desbloquea” cuando abandonemos el brain rot (que será órdenes de magnitud más potente y más peligroso cuando comience la nueva era). Aquí van unas sugerencias:
- Aprender algo nuevo, incluso por medios digitales, pero con contenidos cerrados (no scroll).
- Aburrirnos (una hora al día).
- Jugar (a lo que sea, pero con gente).
- Disfrutar del Arte (odio el verbo consumir en este contexto).
- Hablar con alguien con quien hace tiempo que no hablamos (y no sabemos por qué).
- Iniciarnos o retomar un camino espiritual (o religioso, el efecto es el mismo).
No es una profecía
Es sencillamente una realidad. El descubrimiento al que ha llegado Anthropic será realizado (y superado) por otros actores. No tienen por qué tomar la misma actitud que ha hecho la empresa de los hermanos Amodei. Piensen en la paradoja de Fermi, y hagan caso a los que parecen unos lunáticos, pero no lo son. Tenemos que salir del útero antes de que sea tarde. Para los que quieran ir más allá, les dejo la conferencia de Eric Weinstein sobre el concepto que él llama el útero civilizatorio: la razón por la que aún estamos aquí y el umbral que tenemos que cruzar. Fíjense también en la fecha en que se dio la conferencia…
No vemos pronto, espero poder demostrarles un buen uso de la IA en una futura entrada, mientras tanto, como algunos saben, he empezado un substack, más orientado puramente a la medicina. Si les interesa, aquí está el enlace. Como siempre, ¡gracias por su interés!