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Determinantes sociales de la salud 3

Introducción

Nos metemos en la (pen)última parte de la charla, en la que intento exponer lo difícil que es desligar el concepto de connotaciones políticas. Aún así, haremos el intento, buscando pistas lingüísticas, histórico-científicas y hasta antropológicas. Pero lo más importante de todo, es importante tener en cuenta que la existencia de una carga política no es intrínsicamente mala. Simplemente es un factor extra que considerar. Es un aspecto que debe ser sometido a desambiguación. Debe hacerse explícito para permitir un análisis y un debate rico.

Acabamos la entrada anterior sobre determinantes sociales de la salud adelantando que fue en este momento de la charla, después de exponer mis propias afiliaciones políticas, cuando me atreví a dar por primera vez una definición operativa del término. Dije algo así, más o menos: “Los determinantes sociales de la salud son aquellos factores culturales o sociales que se distribuyen de forma dispar y que pueden condicionar resultados de salud desiguales entre individuos y grupos de individuos”.

Diapositiva 13

En esta definición intenté ser cuidadoso con las palabras que hacían alusión a la forma de distribución de resultados. En este caso me refiere a la elección entre igualdad y equidad para referirme a las diferencias en tal distribución. Podríamos asumir un uso naïve del lenguaje, pero eso hoy en día puede ser peligroso.

Definiciones de María Moliner

Vamos a mi segundo diccionario preferido, el primero cuando hablamos de definiciones serias. Intentemos buscar, a través de las diferentes acepciones, qué se nos quiere decir cuando se nos habla de igualdad o de equidad.

Equidad: 1. Igualdad de ánimo. 2. Bondadosa templanza habitual; propensión a dejarse guiar, o a fallar, por el sentimiento del debes o de la conciencia más bien que por las prescripciones rigurosas de la justicia o por el pretexto terminante de la ley. 3. Justicia natural, por oposición a la letra de la ley positiva. 4. Moderación en el precio de las cosas que se compran o en las condiciones que se estipulan para los contratos. 5. Cualidad de los fallos, juicios, repartos, etc., en que se da a cada uno o se trata a cada uno como *corresponde a sus méritos o deméritos: * Justicia. 6. Cualidad de un trato en

que ninguna de las partes sale injustamente mejorada en perjuicio de otra.

Igualdad: 1. Cualidad de igual (que tiene una extensa definición en el diccionario). (·) Circunstancia de ser iguales las cosas. (·) Circunstancia de ser tratadas de la misma manera las personas de todas las categorías sociales. 2. Fórmula con la que se expresa la equivalencia de dos expresiones.

La diapositiva anterior expresa de una forma esquemática las diferencias de aproximación entre igualdad y equidad. Ambas posturas plantean argumentos válidos para reducir las injusticias inherentes a nuestros sistemas de organización. Como veremos más adelante, el simple hecho de que hayamos realizado esta distinción es ya en sí mismo un rasgo peculiar de nuestras sociedades occidentales. Según el esquema, la igualdad sería una aproximación ciega a las oportunidades de las personas, mientras que la equidad partiría de las desventajas que alguien tendría que superar para un teórico fair play. La imagen del Foro Económico Mundial deja clara cuál es la intención de la aproximación por equidad.

He elegido esta imagen y esta fuente con toda la intención del mundo. Se tiende a otorgar una interpretación liberal económica o conservadora en lo social a quien habla fundamentalmente de igualdad, y lo contrario se aplica habitualmente a quien habla de equidad. No tengo yo al Foro Económico Mundial por organización Marxista, precisamente. Aunque probablemente sí encierra en sus filas suficientes demagogos como para poder plantear opiniones tan caleidoscópicas como diversas.

Lo cierto es que una persona “conservadora” tenderá a hablar más habitualmente de igualdad de oportunidades, por oposición a lo que se suele pretender desde las posturas “progresistas”, que suele ser igualdad de resultado.

En mi opinión, ambas posturas tienen una cabida, y ambas son explotables de forma demagógica por los políticos profesionales (perdón por el oxímoron). Pienso que es útil que los ciudadanos de a pie tengamos en cuenta estas distinciones cuando estemos leyendo un artículo periodístico, técnico o escuchemos las declaraciones de algún político. De esta forma, podemos interpretar algo mejor qué es lo que se va a pretender cuando apliquen uno u otro concepto a los determinantes sociales de la salud y cuál a ser la intención política.

Diapositiva 14

El siguiente aspecto importante es que cuando consideramos la definición propuesta para los Determinantes Sociales de la Salud es que todos caemos sin querer en sesgos etnocentristas que nos hacen perder la perspectiva. Lo que para nosotros puede ser un resultado desigual en salud, o una abierta falta de equidad, por usar ambos términos, puede ser en otro sistema social simplemente un hecho de la vida. Así, no serán iguales las probabilidades de tener cólera en Nueva York respecto a todo el territorio de Haití. El acceso a- y la realización de una Interrupción Voluntaria del Embarazo no se ve de la misma manera en Doha que en Tokio. Un varón homosexual tendrá muy diferentes oportunidades para conseguir Profilaxis Pre-exposición al VIH en Oslo respecto en Kabul. Por no hablar simplemente de las consecuencias diferenciales que tiene reconocer la homosexualidad en una ciudad respecto a la otra.

Por último, dentro del mismo Estado, podemos encontrar una concepción diametralmente opuesta de algo como el infanticidio. Lo vemos en la siguiente diapositiva.

Diapositiva 15

En efecto, hace algunos años, surgió esta noticia en La Vanguardia y en muchos otros medios. El asunto es, como siempre, complejo y profundo. Pero el incidente es muy sencillo. Un hombre secuestró a un bebé y lo ahogó en la marisma. El sistema judicial indio partía de una situación de dificultad siquiera para procesar al hombre, cuya forma de vida ancestral está protegida por ley.

Probablemente usted tenga una idea muy clara de lo que hacer con un infanticida, pero no se le ocurra pensar que tal idea puede ser universal, porque no lo es, desgraciadamente.

Por lo tanto, queda claro que algunas cosas que damos por sentadas en nuestro entorno más general pueden no darse en culturas diferentes. Lo mismo puede ser cierto para casos particulares dentro de nuestro ámbito cultural más general.

Ponernos en contacto con estas realidades (además de ver qué tipo de formas de vida estamos protegiendo), puede hacernos pensar de dónde viene todo esto. Una respuesta muy socorrida (y cómo no, puesta en entredicho hoy en día), es decir que muchas de nuestras concepciones vienen de la Ilustración.

Diapositiva 16

Nosotros tendemos a idealizar las formas de vida ancestrales como algo hermoso y puro, cuyo contacto con nuestra sociedad los llevará a la ruina material y cultural. Esto puede venirnos de un monstruo intelectual como Rousseau, que en cierta medida sentó las bases de nuestra perspectiva educativa y sobre la bondad a priori del ser humano, con Emilio.  Rousseau utiliza el término de noble savage para referirse a todas las culturas “primitivas”, de forma bastante naïve. Ese era Rousseau el filósofo. Rousseau el Homo sapiens trató como una basura a su amante y criada, Theérèse Levasseur, con quien tuvo varios hijos. No sólo no reconoció a ninguno, sino que ni les dio nombre ni los registró.

Animo aquí a los lectores a no ser como Rousseau. En lugar de idealizar aquello que está lejos y requiere esfuerzo intelectual conocer, pensemos que algo que consideramos aquí un problema de salud, puede ni siquiera existir en otra cultura. En otras circunstancias, algo que nosotros consideramos como un derecho universal e inalienable puede ser un terrible tabú en una cultura diferente.

En este punto, al menos para poder analizar las distintas posturas que se pueden tomar, viene en nuestra ayuda la Antropología Cultural, con sus dos perspectivas opuestas pero complementatarias: emic y etic. ¡Hasta la semana que viene!

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