|

La muñequita de Tiamat

Introducción:

Hoy vengo a ha hablarles de una poderosa diosa de tiempos de la antigua Babilonia, y posiblemente antes. Se trata de Tiamat, cuya influencia ha llegado hasta el imaginario moderno. La esencia de Tiamat es doble. Por una parte, es la feminidad que toma su poder del sales del océano. Con esta esencia, se une con Apsu, su primer consorte. De esta unión surgen los dioses primigenios de la antigua Mesopotamia. Esta vertiente de Tiamat es la esencia misma de la poiesis femenina. Capacidad creadora, dadora de vida.

Tiamat y la oscuridad

La otra vertiente de Tiamat es oscura. Corrupto y vetusto Apsu, los dioses más jóvenes conspiran para apartarlo, pero finalmente lo que ocurre es que le dan muerte. El autor material de la muerte suele cambiar según la procedencia del relato, pero casi siempre es Enki (también llamado Ea). Tiamat enfurece por la muerte de su consorte y consulta con Kingu, quien le aconseja hacer la guerra a los dioses jóvenes. La diosa premia a Kingu doblemente, le hace portador de las Tablillas del Destino, otorgándole lo que los romanos llamarían potestas y haciéndole su nuevo consorte. A continuación, Tiamat convoca a las fuerzas del caos, creando once terribles monstruos con los que pretende destruir a sus propios hijos.

En esta guerra fatídica, en la que los dioses jóvenes llevan las de perder, surge Marduk, hijo de Enki, que tiene la facultad de verlo todo y acertar y jura vencer a Tiamat. El resto de los dioses le otorgan su confianza, y sus poderes. Revestido con ellos, Marduk da muerte a Kingu y, de un certero flechazo divide en dos a la Gran Madre.

Creación después de la muerte

Aún después de muerta, la capacidad creadora de Tiamat siguió sirviendo al universo, ya que de sus ojos surgieron el Éufrates y el Tigris, auténticos padre y madre de Mesopotamia, si pusiéramos una óptima materialista.

Aún más, a partir del cuerpo de Tiamat, Marduk separa el mar primordial en el cielo y la tierra.

Como vemos de caos surge la creación y la destrucción. Tiamat reconoce la corrupción de su primer consorte, Apsu, pero su muerte saca su esencia más o y aparece el caos devorador.

Esta narración es una síntesis del poema épico Enuma Elish, que puede considerarse como la fuente de los mitos de la creación de todas las sociedades que emanan de las civilizaciones mesopotámicas, incluido el Génesis.

Poiesis después de la muerte. GPT-4 a partir de un prompt mío

Lo que sigue a continuación es una alegoría libre.

La muñequita de Tiamat

Tiamat es fecunda, pero está sola en su interior. Sus consortes no han llenado su espíritu creador, pese haber engendrado hermosos vástagos.

Tiamat pasa las horas y los días intentando mejorar su ya divina creación. Tres hermosos muñecos de arcilla está tallando, moldeando y templando continuamente. Pero hay una que centra su atención. Es una muñequita algo mayor que las otras dos, que ha salido casi perfecta de su molde primigenio.

Esta muñeca tiene en su esencia el poder creador de la propia Tiamat, y en este fuego creador, la Madre ve reflejados sus defectos. La muñeca es perfecta, pero Tiamat ve algo que nadie más ve y se dispone a eliminar la imperfección de su sublime creación.

A base de calor, presión, fuego, hielo, va dando forma a la muñeca, haciéndola cada vez más hermosa, cada vez más perfecta.

Tiamat y sus muñecas. GPT-4. Prompt mío

Cuanto más perfecta es la muñequita, más corrupta la percibe Tiamat, hasta que el Dragón en su interior despierta.

La ira de Tiamat no es una ira ardiente, sino amarga y salada como corresponde a su esencia primordial. El veneno amargo abre las heridas en sus tres muñecas de arcilla, mientras que la sal las irrita e impide que sanen.

Las grietas en las muñecas, especialmente la mayor, enloquecen a Tiamat, que ve confirmada su enfermiza visión sobre la imperfección de sus creaciones.

El sufrimiento de Tiamat es indecible, se siente que ha fallado a su deber cósmico, a la creación de aquello que por sí mismo debía ser perfecto. Sufre, le salen llagas en su alma por su propio veneno y se abren heridas por su esencia salada.

Ahora Tiamat percibe que sus muñecas se rebelan ante ella, y no entiende que está en la esencia de las cosas creadas el buscar un lugar en el mundo y que es consustancial a la esencia de las muñecas de arcilla el ser maleables, el poder cambiar y sanar. El caos es creación, pero sólo es anarquía y destrucción en ausencia de un ideal superior.

Tiamat no entiende que solamente a través de lo que ve en el espejo, no se puede crear nada armónico. Hay que mirar a la Otredad, aceptar la esencia del complemento.

También hay que entender que nuestras creaciones, por imperfectas que sean, mejoran el universo. Con sus pequeñas muescas y detalles que Tiamat ve como traidoras a la esencia creadora, abren nuevos caminos. Encierran en sí mismos la capacidad creadora de Tiamat, para hacer nuevas muñecas y un sinfín de otras obras.

Pero la ceguera de Tiamat le impide ver que aquello que está destruyendo es su legado para el mundo. Ya no lo puede mejorar más, porque es casi perfecto. Sólo tiene que dejar que el calor del horno se vaya enfriando y los Elementos, y el resto de la creación, otorguen a sus muñecas su forma definitiva.

La ironía trágica de Tiamat. GPT-4 con un prompt mío.

Tiamat hoy, sin querer, cumple con su papel oscuro del Enuma Elish. La cuestión es, ¿existe sólo la solución que Marduk dio al mundo?

Conclusión

Gracias por tomar su tiempo en leer esta entrada un tanto diferente. Dedicado a todas las muñecas de arcilla.

Publicaciones Similares

2 comentarios

Deja un comentario